la ineficiencia del estado peruano se ha enfocado desde la incapacidad de la burocracia, producto del clientelaje de los partidos políticos que llegan al poder y dejan tras de si un legado de ineficiencias personalizadas en el servidor público.
La respuesta del estado actual es la formación del denominado grupo de gerentes públicos de Servir, esto pareciera ser la solución desde la optica del New Public Management NMP, sin embargo, este enfoque ha demostrado sus grandes debilidades, ya que plantear el problema solo desde una perspectiva de planificación eatratégica y de diseño revela sus limitaciones. el estado y la burocracia es un ente vivo no exento de intereses que no pueden percibirse desde afuera y pretender aplicar reglas de la actividad privada a lógicas distintas en cuanto a resultados. ¿la eficiencia privada es la misma que la pública? ¿un super gerente privado será la solución?, recordemos la actuación de Favre en la reconstrucción de Pisco, sin resultados positivos.
¿Tecnocrata o tecnopolítico?, mientras que un tecnocrata trabaja solo con números, el tecnopolítico tiene que evaluar las múltiples posibilidades y escoger no la menos costosa y maximixar utilidades, no, tiene que evaluar el valor público de su acción, ese que bien lo define Moore y su triangulo estratégico.
Pero, el valor público de una política tiene que lograr implementarse y los que tienen esa misión son los burocratas que actúan de acuerdo a las instituciones como lo señala North, instituciones formales e informales, las primeras constituyen todas las normas escritas de imperio y las segundas los usos y costumbres que son a veces mas importatntes y responden a intereses que pueden contraponerse a las formales.
Así que un gerente con una regla mágica de eficiencia privada puede darse un portazo en la cara y generar un efecto contrario al que quería lograr.
Será por esto que algunas entidades públicas han devuelto gerentes de Servir???
En todo caso, la reforma del estado es un problema mucho mas amplio que la formación de gerentes, sino que tiene que ver con un proceso de reconocimiento de los problemas y la lógica de su actuación, la llamada caja negra, sobre la cual poco se ha investigado y en consecuencia poco se sabe.
Espacio destinado a la discusión de temas aplicables a la Ciencia política y la administración pública en el Perú.
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martes, 14 de diciembre de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
La reforma del Estado tardará diez años
Cristal de Mira - Humberto campodonico
http://www.cristaldemira.com/articulos.php?id=2091
Nuria Esparch, jefa nacional de SERVIR, dijo hace poco: “Estamos dando los primeros pasos para avanzar en la Reforma del Estado. Reducir las escalas remunerativas, eliminar los topes salariales y definir un modelo de carrera pública podría tardar unos diez años. En lo que se refiere a las 157 escalas remunerativas existentes, queremos bajarlas a 25, lo cual no está mal. Estimo que tardaremos de 3 a 4 años en concretar esta tarea” (Gestión, 3/02/2010).
¿Eso quiere decir que, mientras tanto, los ascensos por meritocracia seguirán durmiendo el “sueño de los justos”? ¿Y, también, que los bajos sueldos de los trabajadores del sector público –incluidas las FFAA y policiales– seguirán estancados en su nivel de hace 20 años, mientras se reducen las escalas de 157 a 25?
Lamentablemente, sí, porque este gobierno no ha encarado la Reforma del Estado a pesar de contar con todos los instrumentos legales. Recordemos que, bajo Toledo, la PCM realizó una serie de importantes estudios para llevar adelante esta Reforma –que culminaron en sendos proyectos de ley– pero que nunca llegaron al Congreso. Antes, en el 2000, la Iniciativa Agenda Perú ya tenía un plan completo de Reforma del Estado (1).
No solo eso. En su Programa de Gobierno 2006, el APRA planteó, dentro del capítulo Modernización del Aparato Estatal, “reformar la carrera pública (ley del funcionario público), en la que se definan los cargos de confianza y de carrera de los organismos públicos” (acápite 19). Más aún, en noviembre del 2006, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el Proyecto de Ley (PL) 686, que modifica la Ley de Bases de la Carrera Administrativa y de Remuneraciones del Sector Público (el DL 276).
El PL 686 es clarísimo. Dice que “el ingreso, la permanencia, mejoras remunerativas y de condiciones de trabajo, y ascensos en la Carrera Administrativa se fundamentan en el principio de mérito, desempeño y capacidad de los postulantes y de los servidores públicos” (Art. 1). Pero el proyecto quedó en proyecto.
Dos años más tarde, en junio del 2008, al son de los decretos legislativos para “adecuarnos” al TLC con EEUU, se promulgó el DL 1023, que crea la Autoridad Nacional del Servicio Civil (SERVIR), con lo cual todo vuelve a fojas cero. Y, según la Sra. Nuria Esparch, jefa de SERVIR, tenemos para 10 años más.
¿Qué se ha hecho, entonces? Casi nada. En el 2007 se fusionaron algunos Organismos Públicos Descentralizados (OPDs). Por ejemplo, Prompex fue a Promperú, la Unidad de Inteligencia Financiera pasó a la SBS y la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) a Relaciones Exteriores. Y en enero del 2009, con Yehude Simon de Premier, se promulgó el DU 001 2009, aumentando el sueldo a los ministros (que fue rápidamente derogado). Vaya, vaya.
SERVIR se ha dedicado, en lo fundamental, a capacitar a gerentes públicos (ya hay más de 50), introduciendo el errado criterio de que “la reforma comienza por la cabeza”, lo que deja para las calendas griegas a los 684,000 funcionarios públicos activos (cifra del censo del MEF para el 2004). La pérdida de competitividad que esto implica es enorme.
Para terminar, el argumento de siempre es que “no hay plata para la reforma del Estado”. Oiga, ¿pero no habido tres años de enormes superávits fiscales del 2006 al 2008 con que se pudo, aunque sea, comenzar la Reforma? Sí, hubo. Pero sucede que, para los neoliberales, la reforma del Estado (que incluye la meritocracia y los sueldos) es la última rueda del coche. Por eso es que ocupamos el sótano de la región en cuanto a servicio civil se refiere.
Y seguiremos así, con uno que otro parche, para que los reclamos (que, justificadamente, se vienen fuertes) no incendien la pradera.
(1) Ver Cristal de Mira, Por una ley de la carrera y de las remuneraciones públicas, 9/01/09 y Reforma del Estado: Perú en el sótano de la región, 7/08/09.
Publicado el 05 de Febrero de 2010
Diario La República
http://www.cristaldemira.com/articulos.php?id=2091
Nuria Esparch, jefa nacional de SERVIR, dijo hace poco: “Estamos dando los primeros pasos para avanzar en la Reforma del Estado. Reducir las escalas remunerativas, eliminar los topes salariales y definir un modelo de carrera pública podría tardar unos diez años. En lo que se refiere a las 157 escalas remunerativas existentes, queremos bajarlas a 25, lo cual no está mal. Estimo que tardaremos de 3 a 4 años en concretar esta tarea” (Gestión, 3/02/2010).
¿Eso quiere decir que, mientras tanto, los ascensos por meritocracia seguirán durmiendo el “sueño de los justos”? ¿Y, también, que los bajos sueldos de los trabajadores del sector público –incluidas las FFAA y policiales– seguirán estancados en su nivel de hace 20 años, mientras se reducen las escalas de 157 a 25?
Lamentablemente, sí, porque este gobierno no ha encarado la Reforma del Estado a pesar de contar con todos los instrumentos legales. Recordemos que, bajo Toledo, la PCM realizó una serie de importantes estudios para llevar adelante esta Reforma –que culminaron en sendos proyectos de ley– pero que nunca llegaron al Congreso. Antes, en el 2000, la Iniciativa Agenda Perú ya tenía un plan completo de Reforma del Estado (1).
No solo eso. En su Programa de Gobierno 2006, el APRA planteó, dentro del capítulo Modernización del Aparato Estatal, “reformar la carrera pública (ley del funcionario público), en la que se definan los cargos de confianza y de carrera de los organismos públicos” (acápite 19). Más aún, en noviembre del 2006, el Poder Ejecutivo envió al Congreso el Proyecto de Ley (PL) 686, que modifica la Ley de Bases de la Carrera Administrativa y de Remuneraciones del Sector Público (el DL 276).
El PL 686 es clarísimo. Dice que “el ingreso, la permanencia, mejoras remunerativas y de condiciones de trabajo, y ascensos en la Carrera Administrativa se fundamentan en el principio de mérito, desempeño y capacidad de los postulantes y de los servidores públicos” (Art. 1). Pero el proyecto quedó en proyecto.
Dos años más tarde, en junio del 2008, al son de los decretos legislativos para “adecuarnos” al TLC con EEUU, se promulgó el DL 1023, que crea la Autoridad Nacional del Servicio Civil (SERVIR), con lo cual todo vuelve a fojas cero. Y, según la Sra. Nuria Esparch, jefa de SERVIR, tenemos para 10 años más.
¿Qué se ha hecho, entonces? Casi nada. En el 2007 se fusionaron algunos Organismos Públicos Descentralizados (OPDs). Por ejemplo, Prompex fue a Promperú, la Unidad de Inteligencia Financiera pasó a la SBS y la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI) a Relaciones Exteriores. Y en enero del 2009, con Yehude Simon de Premier, se promulgó el DU 001 2009, aumentando el sueldo a los ministros (que fue rápidamente derogado). Vaya, vaya.
SERVIR se ha dedicado, en lo fundamental, a capacitar a gerentes públicos (ya hay más de 50), introduciendo el errado criterio de que “la reforma comienza por la cabeza”, lo que deja para las calendas griegas a los 684,000 funcionarios públicos activos (cifra del censo del MEF para el 2004). La pérdida de competitividad que esto implica es enorme.
Para terminar, el argumento de siempre es que “no hay plata para la reforma del Estado”. Oiga, ¿pero no habido tres años de enormes superávits fiscales del 2006 al 2008 con que se pudo, aunque sea, comenzar la Reforma? Sí, hubo. Pero sucede que, para los neoliberales, la reforma del Estado (que incluye la meritocracia y los sueldos) es la última rueda del coche. Por eso es que ocupamos el sótano de la región en cuanto a servicio civil se refiere.
Y seguiremos así, con uno que otro parche, para que los reclamos (que, justificadamente, se vienen fuertes) no incendien la pradera.
(1) Ver Cristal de Mira, Por una ley de la carrera y de las remuneraciones públicas, 9/01/09 y Reforma del Estado: Perú en el sótano de la región, 7/08/09.
Publicado el 05 de Febrero de 2010
Diario La República
viernes, 26 de febrero de 2010
¿Y la Reforma del Estado?
Muere febrero del 2010 y la tan mentada Reforma del Estado no se ha implementado en el Perú. Claro está que esta se contrapone a los intereses de quienes quieren llegar al poder y ponerlo a su servicio "en el desorden es mas fácil las pillerías". Hemos tenido dos grandes reformas con efectos negativos y positivos, pero reformas al fin, la agraria y la económica, pero la del Estado "no se oye padre" mas allá de esfuerzos de algunas ONGs basadas en el "incrementalismo" no hay nada mas.
El Estado es ineficiente, pero esto no correponde exclusivamente al burocrata, sino que es así porque responde a una lógica arraigada de clientelismo y aprovechamiento de la cosa pública.
Tan amorales nos hemos vuelto que se acuña la frase: "Roba pero hace obra", esta es una claudicación a la participación en lo público.
Es increible que ante un escándalo como el de la Municipalidad Metropolitana de Lima con Relima - Comunicore, no haya habido un terremoto político. sí así estamos no podemos pedir que las cosas cambien.
Se vienen elecciones municipales y los dos grandes "favoritos" se enrostran corruptelas: El peaje de la Av. Fauccett y la relación con Cataño. La pregunta ¿Hacía donde debemos mirar?.
Tenemos al Fujimorismo y su agenda personal, a Perú Posible y su legión de rapaces, y los "otros". Esto nos deja con pocas opciones.
No soy simpatizante, pero me parece que la candidata que puede salvarse de los lugares comunes de los candidatos de siempre es Susana Villarán, al menos así lo veo yo.
Salvo mejor parecer, como se estila en los informes no vinculantes.
El Estado es ineficiente, pero esto no correponde exclusivamente al burocrata, sino que es así porque responde a una lógica arraigada de clientelismo y aprovechamiento de la cosa pública.
Tan amorales nos hemos vuelto que se acuña la frase: "Roba pero hace obra", esta es una claudicación a la participación en lo público.
Es increible que ante un escándalo como el de la Municipalidad Metropolitana de Lima con Relima - Comunicore, no haya habido un terremoto político. sí así estamos no podemos pedir que las cosas cambien.
Se vienen elecciones municipales y los dos grandes "favoritos" se enrostran corruptelas: El peaje de la Av. Fauccett y la relación con Cataño. La pregunta ¿Hacía donde debemos mirar?.
Tenemos al Fujimorismo y su agenda personal, a Perú Posible y su legión de rapaces, y los "otros". Esto nos deja con pocas opciones.
No soy simpatizante, pero me parece que la candidata que puede salvarse de los lugares comunes de los candidatos de siempre es Susana Villarán, al menos así lo veo yo.
Salvo mejor parecer, como se estila en los informes no vinculantes.
lunes, 18 de mayo de 2009
Política y gestión pública
¿Por qué hacer política?, esto me preguntó un joven profesional en una de aquellas instituciones públicas en las que he incursionado como funcionario. La pregunta no me la hizo un apolítico, sino un militante de la Juventud del partido político con mayor vigencia en nuestro país. Su desazón provenía principalmente de su sorpresa al ver que la gestión era eminentemente influenciada por intereses individuales y corporativos de grupos de poder.
Le respondí que precisamente es la práctica "política", que realmente no debería llamarse así, la que nos reta a sumarnos a aquellos que creemos que se puede participar en el ámbito público pero con vocación de servicio y asumir que la cosa pública requiere de capacidades especializadas y sobretodo de integridad.
El Estado como botín supone que quienes se han apoderado de el, son personas y grupos que evidentemente actúan fuera de la ley, no debemos ser ingenuos no es tarea de Quijotes, sino que requiere una estrategía que sea emanada y discutida democraticamente que propenda a la inclusión y no a la grosería de la concentración de los recursos y utilidades del Estado en pocas manos.
Hacer política es desenmascarar a aquellos farsantes que nos han hecho creer que lo mediático debe imponerse sobre toda propuesta, nada mas falso, esta tendencia es la que nos ha llevado a estar donde estamos.
Hacer política requiere de vocación de servicio, solidaridad y poner énfasis en la persona humana, no tratarlos como números que se agotan en cifras que sustentan artificialmente los logros de un pseudo gobierno para los pobres.
Hacer política requiere también generar una opción que se anteponga a las puertas cerradas de otros partidos que son un reflejo de la misma sociedad peruana, llena de argollas y reproducción de una sociedad estamental en la que los que se encuentran en la base de la pirámide no pueden aspirar a participar en la toma de decisiones.
Hacer política requiere de la formación de redes sociales que sean cada vez mas expansivas y pongan en jaque a las mafias enquistadas en el Estado, su reforma pasa por tener una decisión basada en un clamor consciente y sin vuelta atrás.
Las políticas públicas como procesos suceptibles de ser evaluados deben ser las que guien la Reforma del Estado, ya que mientras se siga con uno anquilosado y patrimonial solo responde a intereses de un sector y no genera valor alguno.
Le respondí que precisamente es la práctica "política", que realmente no debería llamarse así, la que nos reta a sumarnos a aquellos que creemos que se puede participar en el ámbito público pero con vocación de servicio y asumir que la cosa pública requiere de capacidades especializadas y sobretodo de integridad.
El Estado como botín supone que quienes se han apoderado de el, son personas y grupos que evidentemente actúan fuera de la ley, no debemos ser ingenuos no es tarea de Quijotes, sino que requiere una estrategía que sea emanada y discutida democraticamente que propenda a la inclusión y no a la grosería de la concentración de los recursos y utilidades del Estado en pocas manos.
Hacer política es desenmascarar a aquellos farsantes que nos han hecho creer que lo mediático debe imponerse sobre toda propuesta, nada mas falso, esta tendencia es la que nos ha llevado a estar donde estamos.
Hacer política requiere de vocación de servicio, solidaridad y poner énfasis en la persona humana, no tratarlos como números que se agotan en cifras que sustentan artificialmente los logros de un pseudo gobierno para los pobres.
Hacer política requiere también generar una opción que se anteponga a las puertas cerradas de otros partidos que son un reflejo de la misma sociedad peruana, llena de argollas y reproducción de una sociedad estamental en la que los que se encuentran en la base de la pirámide no pueden aspirar a participar en la toma de decisiones.
Hacer política requiere de la formación de redes sociales que sean cada vez mas expansivas y pongan en jaque a las mafias enquistadas en el Estado, su reforma pasa por tener una decisión basada en un clamor consciente y sin vuelta atrás.
Las políticas públicas como procesos suceptibles de ser evaluados deben ser las que guien la Reforma del Estado, ya que mientras se siga con uno anquilosado y patrimonial solo responde a intereses de un sector y no genera valor alguno.
lunes, 23 de febrero de 2009
Nadie puede alegar su propia torpeza... o la vuelta a la demagogia
El título de esta entrada es un principio del Derecho Procesal, es decir que sí alguién comete un despropósito que pueda perjudicar el proceso o sembrar una nulidad para luego alegarla, no lo puede hacer.
Pero,la demagogia conceptualmente no ha tenido siempre una significación peyorativa, en la antigua Grecia el demagogo mas connotado era Pericles, es decir, lo que denotaba era la capacidad de oratoria y convencimiento. Sin embargo, la demagogía en nuestros tiempos se refiere a aquellos quienes exponen al público promesas, programas o acciones que saben que no se pueden llevar a cabo, y agregaría que también a aquellos que saben que pueden hacerse, pero que no la harían por cálculos politiqueros o de conveniencia.(Nótese que no uso el término político, sino "politiquero", ya que la política es una actividad de la mas noble que se mancilla cuando algunos se autonombran como políticos.
¿Y esto que tiene que ver con la Ciencia Política y la gestión pública?, en nuestro caso nos sirve para exponer el alcance de las palabras del Presidente García quién con tono enfático y decidido en el interior del país pidió u ordenó a los funcionarios públicos que ejecuten obras y después él mismo se iba a encargar de regularizar. Bueno, esto no se puede hacer y lo que hace el Presidente es instar a los funcionarios a violar la ley, que en cristiano es cometer un ilícito administrativo y penal. Es decir, les pide que pasen por encima del Consucode, Seace, Snip y otros mecanismos que en teoría garantiza la transparencia, la rentabilidad y el sostenimiento de las obras públicas, ¿esto no es demagogia?.
Adicionalmente, señalar que estos controles tienen como propósitos salvaguardar la eficiencia en el gasto, es decir hacer la mejor inversión con el dinero del erario nacional y minimizar la posibilidad de la corrupción, paradojicamente los dos males principales a los que está expuesto el gobierno actual.
¿No es una frescura? por decir lo menos, qué justamente el Presidente después de 2 años y medio de gobierno despotrique contra la burocracia lenta e ineficiente... ¿No ha hecho nada su gobierno por mejorar? ¿Y la reforma o modernización del Estado?, ¿la mentada meritocracia se aplica en el Perú?.
El problema que aqui se evidencia es que el gobierno, percibido como consciente de las corruptelas al interiror de la administración pública, no tiene legitimidad para implementar procedimientos que agilicen las ejecuciones de las obras sin que se sospeche de que faenones estarán tras bambalinas. Como ya se señaló anteriormente parece que el capital humano no es una fortaleza del sector dominante del Apra, por lo tanto solo podemos esperar la continuidad de los males de la administración pública: falta de gestión y corrupción.
Esta es la consecuencia del voto en contra, falta de legitimidad y por lo tanto de libertad de acción y maniobra.
En suma, vuelta a la demagogía o asoman razgos dictatoriales.
Pero,la demagogia conceptualmente no ha tenido siempre una significación peyorativa, en la antigua Grecia el demagogo mas connotado era Pericles, es decir, lo que denotaba era la capacidad de oratoria y convencimiento. Sin embargo, la demagogía en nuestros tiempos se refiere a aquellos quienes exponen al público promesas, programas o acciones que saben que no se pueden llevar a cabo, y agregaría que también a aquellos que saben que pueden hacerse, pero que no la harían por cálculos politiqueros o de conveniencia.(Nótese que no uso el término político, sino "politiquero", ya que la política es una actividad de la mas noble que se mancilla cuando algunos se autonombran como políticos.
¿Y esto que tiene que ver con la Ciencia Política y la gestión pública?, en nuestro caso nos sirve para exponer el alcance de las palabras del Presidente García quién con tono enfático y decidido en el interior del país pidió u ordenó a los funcionarios públicos que ejecuten obras y después él mismo se iba a encargar de regularizar. Bueno, esto no se puede hacer y lo que hace el Presidente es instar a los funcionarios a violar la ley, que en cristiano es cometer un ilícito administrativo y penal. Es decir, les pide que pasen por encima del Consucode, Seace, Snip y otros mecanismos que en teoría garantiza la transparencia, la rentabilidad y el sostenimiento de las obras públicas, ¿esto no es demagogia?.
Adicionalmente, señalar que estos controles tienen como propósitos salvaguardar la eficiencia en el gasto, es decir hacer la mejor inversión con el dinero del erario nacional y minimizar la posibilidad de la corrupción, paradojicamente los dos males principales a los que está expuesto el gobierno actual.
¿No es una frescura? por decir lo menos, qué justamente el Presidente después de 2 años y medio de gobierno despotrique contra la burocracia lenta e ineficiente... ¿No ha hecho nada su gobierno por mejorar? ¿Y la reforma o modernización del Estado?, ¿la mentada meritocracia se aplica en el Perú?.
El problema que aqui se evidencia es que el gobierno, percibido como consciente de las corruptelas al interiror de la administración pública, no tiene legitimidad para implementar procedimientos que agilicen las ejecuciones de las obras sin que se sospeche de que faenones estarán tras bambalinas. Como ya se señaló anteriormente parece que el capital humano no es una fortaleza del sector dominante del Apra, por lo tanto solo podemos esperar la continuidad de los males de la administración pública: falta de gestión y corrupción.
Esta es la consecuencia del voto en contra, falta de legitimidad y por lo tanto de libertad de acción y maniobra.
En suma, vuelta a la demagogía o asoman razgos dictatoriales.
viernes, 16 de enero de 2009
¿Mas Estado o menos Estado?
Esta discusión se ha manifestado desde dos trincheras opuestas: el liberalismo y el comunismo. Como sabemos en estos últimos tiempos la ideología liberal que propugna la primacía del mercado es la que ha prevalecido y se ha pretendido de parte de los mentores de la teoría neoclásica de la economía que este modelo se replique en todos los países como una receta libre de anacronismos y facilmente adaptable a cualquier realidad.
¿Qué significa el Estado en el Perú? Desde que se plantea que debe reformarse, o modernizarse según otros, nos evidencia que su funcionamiento no responde a las expectativas de los ciudadanos, en este contexto ¿Mas Estado o menos Estado?, antes de ver cuanto ams o cuanto menos, debemos reflexionar sobre la "calidad" del Estado peruano. Este es uno que está muy lejos de los sectores con mas demandas de servicios básicos y de derechos ciudadanos, es una lejanía no solo geográfica sino que también de respuesta. ¿Acaso alguién no ha tenido una mala experiencia en su relación con la administración pública?.
Tenemos un Estado paquidérmico con trámites engorrosos que no facilita la rapidez que requiere el mundo actual, pero lo que es peor es que no sirve a todos por igual, además de su consabida ineficiencia, es que hay quienes obtienen soluciones incluso extra lege, son los que un autor brasilero llamó "Los medallones" esos que están por encima de la ley y que representan el dicho "A mis amigos todo, a mis enemigos la ley".
Otro punto importante es la calidad del personal de la administración pública, los llamados "nombrados", quienes han visto pasar diferentes administraciones con diferentes estilos y que se han contagiado del caracter patrimonial del puesto de trabajo, salvo excepciones que no son la mayoría, personal que ingresó no por concurso de méritos, sino por la permanencia la que obtuvieron por oportunidad, partidarismo, etc. Este personal no está capacitado para llevar a cabo un cambio necesario, debido a una falta de política de capacitación y en el aspecto personal por lo exiguo de sus remuneraciones, a veces son vistos como pesados lastres y se les ignora contratándose mas personal que puedan llevar a cabo con eficiencia" las funciones del Estado, pero también ocurre que no se realiza mediante concurso público, sino que se repiten los vicios señalados.
Mas Estado ineficiente, no. Menos Estado tampoco, porque ya se ha demostrado hasta el cansancio que el Estado mínimo no funciona y crea inequidades no deseadas. Lo que necesitamos es un Estado eficiente, pero no solo es un problema de soluciones técnicas, sino que se requiere un enfoque de que es realmente lo importante, volver a la razón fundacional del Estado y para eso debe partirse por la sociedad y para eso el rol de los partidos políticos y la sociedad civil es fundamental para que nuestro viejo Estado sea promotor del desarrollo del país, en ese sentido claro que se necesita mas Estado, pero mucho mas eficiente.
Para concluir, antes de escribir pensaba "No sé si mas Estado o menos Estado, lo que si es verdad es que no me gusta el Estado en que estamos"
Marco Flores Santana
¿Qué significa el Estado en el Perú? Desde que se plantea que debe reformarse, o modernizarse según otros, nos evidencia que su funcionamiento no responde a las expectativas de los ciudadanos, en este contexto ¿Mas Estado o menos Estado?, antes de ver cuanto ams o cuanto menos, debemos reflexionar sobre la "calidad" del Estado peruano. Este es uno que está muy lejos de los sectores con mas demandas de servicios básicos y de derechos ciudadanos, es una lejanía no solo geográfica sino que también de respuesta. ¿Acaso alguién no ha tenido una mala experiencia en su relación con la administración pública?.
Tenemos un Estado paquidérmico con trámites engorrosos que no facilita la rapidez que requiere el mundo actual, pero lo que es peor es que no sirve a todos por igual, además de su consabida ineficiencia, es que hay quienes obtienen soluciones incluso extra lege, son los que un autor brasilero llamó "Los medallones" esos que están por encima de la ley y que representan el dicho "A mis amigos todo, a mis enemigos la ley".
Otro punto importante es la calidad del personal de la administración pública, los llamados "nombrados", quienes han visto pasar diferentes administraciones con diferentes estilos y que se han contagiado del caracter patrimonial del puesto de trabajo, salvo excepciones que no son la mayoría, personal que ingresó no por concurso de méritos, sino por la permanencia la que obtuvieron por oportunidad, partidarismo, etc. Este personal no está capacitado para llevar a cabo un cambio necesario, debido a una falta de política de capacitación y en el aspecto personal por lo exiguo de sus remuneraciones, a veces son vistos como pesados lastres y se les ignora contratándose mas personal que puedan llevar a cabo con eficiencia" las funciones del Estado, pero también ocurre que no se realiza mediante concurso público, sino que se repiten los vicios señalados.
Mas Estado ineficiente, no. Menos Estado tampoco, porque ya se ha demostrado hasta el cansancio que el Estado mínimo no funciona y crea inequidades no deseadas. Lo que necesitamos es un Estado eficiente, pero no solo es un problema de soluciones técnicas, sino que se requiere un enfoque de que es realmente lo importante, volver a la razón fundacional del Estado y para eso debe partirse por la sociedad y para eso el rol de los partidos políticos y la sociedad civil es fundamental para que nuestro viejo Estado sea promotor del desarrollo del país, en ese sentido claro que se necesita mas Estado, pero mucho mas eficiente.
Para concluir, antes de escribir pensaba "No sé si mas Estado o menos Estado, lo que si es verdad es que no me gusta el Estado en que estamos"
Marco Flores Santana
Etiquetas:
Ciencia política,
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