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sábado, 7 de marzo de 2009

Crecimiento y Desarrollo: Los excluidos de siempre; en tiempos de bonanza y de crisis

Marco Flores Santana*
Frank Sanabria Iparraguirre**

Habiendo empezado el siglo XXI y ante los acontecimientos nefastos de la economía en Norteamérica, nunca ha sido mas propicio plantearse la interrogante de si el modelo de desarrollo imperante y que nos viene de occidente es la única vía o en todo caso la mejor para los pueblos latinoamericanos y en especial en nuestro país el Perú.

La cuestión pasa por la conceptualización de lo que debe entenderse por desarrollo, que no está libres de ideologías, y que ha dado por llamar a unos países desarrollados y a otros subdesarrollados, lo cual se ha querido morigerar con el término de “en vías de desarrollo”, de aquí se puede inferir que aquellos llamados subdesarrollados o en vías de desarrollo a lo que deberían aspirar como meta es alcanzar un crecimiento tal que los coloque como países desarrollados.

Se ha planteado que- así como en la época del oscurantismo- las ciencias como la filosofía, las matemáticas y otras no podían florecer sí es que contradecían los postulados de la iglesia católica, para lo cual tenía un papel preponderante la Santa Inquisición, en la actualidad esa nueva religión intolerante y dictatorial es la economía o para ser exactos el “economicismo” que refleja sus bondades en cifras macroeconómicas las cuales son verdaderos dogmas que no pueden ser materia de discusión ya que ir contra ellas supone un “retroceso de lo ya logrado” como sí para todos los sectores socio-económicos el beneficio ha sido el mismo, o peor aún, en algunos casos no ha habido beneficio alguno.

De aquí tenemos que, se ha identificado como caras de una misma moneda el crecimiento y el desarrollo como sí fueran sinónimos sin reparar que son realidades que en muchos casos no guardan correspondencia entre si, ya que el crecimiento no es mas que la mejora de indicadores como el PBI, el ingreso per capita, el camino a la industrialización y otros, pero que en un momento dado toma al hombre como un medio mas y no como un fin. Por el contrario, otros plantean que el desarrollo no debe ser tomado como crecimiento nada mas, sino que debe expresar como fin al hombre, su cultura y valores, humanidad y su libertad dentro del sistema democrático que vele por la equidad y bienestar tanto en la creación de riqueza como en su distribución.

Para contraponer los enfoques actuales de desarrollo hemos creído por conveniente citar a Mariano Grondona quién expone que se trata de un fenómeno integral que cuenta con tres dimensiones:

“Cuando hablamos de “desarrollo” a secas, sin aditamentos, nos referimos a un fenómeno integral, que abarca las dimensiones económica, política y cultural de las naciones. De ahí que sea legítimo imaginar el desarrollo histórico de las naciones avanzadas como un triangulo cuyos lados son el desarrollo económico, el desarrollo político o democracia y el desarrollo cultural o modernidad” (Grondona 1999, 60).

Los lados del triangulo no se expresan en la realidad en forma pura, sino que alguno tiene primacía sobre los demás, sea que prime el económico estaremos ante el estructuralismo que se basa en un proceso netamente económico cuya estructura es en la que pueden actuar eficientemente los actores sociales; el político, impone el institucionalismo poniendo énfasis en las institucionalidad como estructura también pero que no se fundamenta en el economicismo, sino mas bien en instituciones sólidas del sistema democrático, y el cultural que es representado por el culturalismo que pone énfasis en las ideas, creencias y valores de los actores sociales que tienen una percepción diferente de acuerdo a su bagaje cultural.

El énfasis en alguno de las dimensiones explicitadas se verá en los diferentes enfoques que han tenido preponderancia en la historia del concepto de desarrollo , pero cabe señalar que las dimensiones institucionalistas y culturalistas se ubican al lado opuesto del estructuralista.

Las recetas de desarrollo propugnado por occidente para los países del Tercer Mundo tuvieron su punto más alto en la década de los ochenta cuando ante el fracaso de los modelos de Estado Bienestar y una agobiante deuda externa, se plantea por parte del Fondo Monetario Internacional FMI y el Banco Mundial BM los Programas de Ajuste Estructural (PAE), esto significó el énfasis en el crecimiento económico que se refleja en la frase “primero crecimiento, después desarrollo” como la única formula viable para superar la situación de crisis imperante en los países del tercer mundo. A este nuevo renacer del economicismo se le denomina “El Consenso de Washington” que no es mas que la primacía de la dimensión estructuralista económica que se impuso en el Perú a partir de los noventa, luego de un desastroso gobierno del APRA, legitimando la aplicación del programa de ajuste estructural que llevaría hacía el desarrollo a un país con una historia disímil a la de occidente, ya que no pasó por una Revolución Francesa y una Revolución Industrial, sino que por repúblicas oligárquicas, dictaduras y populismo lo que trajo como consecuencia un Estado muy distante de las grandes mayorías y con profundas fracturas sociales y económicas.

La primacía del estructuralismo en el Perú propugnado por las recetas del Consenso de Washington, tenía como fin mejorar los indicadores del crecimiento económico dejando en un segundo plano el costo humano, derechos y libertades, como consecuencia de un enfoque economicista, lo cual se ha reflejado en la ausencia de la equidad, contradiciendo los postulados de que el crecimiento económico es una locomotora que arrastra todos los vagones, o mejor dicho: “cuando la marea sube, sube para todos” o la llamada política del “chorreo”, sino que trajo consigo la profundización de las desigualdades que se expresa en la brecha entre ricos y pobres.

Ante esta visión de desarrollo que acentúa al crecimiento económico y que han sufrido serios reveses en la historia, al no haber incidido en la disminución de la desigualdad sino que hace más grande la brecha entre ricos y pobres, surgen voces que ponen el acento sobre la necesidad de repensar el desarrollo desde una perspectiva humanista, es decir que, el hombre sea el centro del desarrollo en un continente, en nuestro caso el Perú, que evidencia inequidades y desigualdades lacerantes cuyo propulsor es el mismo Estado ineficiente, ineficaz e inefectivo y distante para la mayoría; y útil para una minoría que se beneficia y concentra las bondades y resultados del crecimiento económico durante los últimos años.

El estructuralismo económico en voces de sus mentores ofrece cifras macroeconómicas que deben servir para que la mayoría de la población y sobretodo los pobres que sufren la exclusión social acallen sus voces de protesta, pero al no ser partícipes y beneficiarios del boom económico de estos últimos años, genera una situación de desconfianza y de desconcierto ante lo insólito de que se les diga que hay que prepararse para afrontar la crisis que viene de occidente cuando dada su situación viven en una permanente crisis al tener una vida de subsistencia, y en ese sentido no deja de sorprender que gremios como la Cámara de Comercio de Lima propongan que se reduzca las jornadas de trabajo y por ende los salarios como paliativo para la crisis, como si los trabajadores, a los que casi nunca consultan, concedieran reducir sus ingresos magros justo cuando más lo necesitan.

Ante tal situación, se plantea por Amartya Sen que la mirada que debe darse al desarrollo debe partir por el ser humano, y no solo del crecimiento económico que se expresa en cifras que no muestran la verdadera situación de los pobres, ya que este no debe estar por encima del verdadero fin que es lo que la gente puede hacer y no lo que pueda tener:

“(…) el proceso de desarrollo económico se debe concebir como la expansión de capacidades de la gente. Este enfoque se centra en lo que la gente puede hacer y el desarrollo se ve como un proceso de emancipación de la obligada necesidad de “vivir meno o ser menos”. El enfoque de capacidades se relaciona con aquellas caracterizaciones que conciben al desarrollo como: 1) la expansión de bienes y servicios, o 2) el aumento de la utilidad, o 3) la satisfacción de necesidades básicas, (…)” (Sen 1983, 1116).

Como se puede colegir la propuesta de Sen ha dado por llamarse el enfoque de capacidades que es el precursor del enfoque del desarrollo humano que incluso las Naciones Unidas han establecido indicadores para su medición denominado el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que lo integra la esperanza de vida, ingreso per capita y el nivel educativo alcanzado dentro de un contexto de libertad en democracia. Como se aprecia del cuadro N° 1 el IDH, su posición y valores del Perú en los últimos años no es nada halagueño para el desarrollo alternativo del país.

En este punto es preciso detenerse en torno a lo que significa la desigualdad y la exclusión social, en un país como el Perú que se materializa en la condición de pobreza de un importante porcentaje del país que sufre de carencias que no permiten la realización de una vida plena en contraposición a un sector minoritario que concentra los recursos y que se manifiesta en una desigualdad persistente y que paradójicamente en contra de los mentores del economicismo y el crecimiento económico aumenta y se acentúa conforme las cifras macroeconómicas mejoran lo cual crea una situación de conflicto potencial.

Las reflexiones de este trabajo tiene por objetivo dar una mirada desde la posición de aquellos que no son llamados a compartir las bondades del acelerado proceso de crecimiento del Perú y a quienes el desarrollo desde una perspectiva económica y con una estructura que no redistribuye y no crea una demanda laboral que pueda incluirlos y mas aún que puedan empezar el proceso de liberación del estado de pobreza en que se encuentran sumidos.

La mirada de desarrollo como liberación para los sectores excluidos ha encontrado coincidencia en dos autores, uno desde la economía política Amartya Sen al cual ya nos hemos referido y Gustavo Gutierrez desde la perspectiva teológica, se plantea que los pobres no son un dato, son personas que tienen capacidades para iniciar el proceso (liberación) para llegar a lograr su libertad, en este sentido, el Estado debe tener como función primordial propiciar las condiciones para que el pobre pueda desplegar sus capacidades para lograr su propia liberación de una condición no voluntaria y que se impone por la sociedad misma al no encontrar los canales para revertir su situación.

Se necesita por lo tanto, una sociedad que garantice que cada persona pueda desarrollarse libremente en el uso de sus potencialidades pero sin tergiversar los objetivos o la razón de ser de la misma, planteamiento que coincide con la idea de Marx de que la sociedad y sus miembros reconozcan la interdependencia entre sí para cooperar libremente en virtud de ese reconocimiento

Los objetivos deben centrase en el logro del bienestar general y la generación de oportunidades de desarrollo humano, pero sí tenemos modelos de desarrollo que se agotan en sí mismos, en sus logros económicos y no beneficia a los amplios sectores de la población que sufre la opresión de la pobreza y la exclusión, es de esperarse que tengan que surgir voces en discordia al no incluírseles en la participación del bienestar tan vociferado por los dirigentes del Estado como logros irrefutables lo cual se les restriega en la cara a los que no perciben ninguna mejora en su situación.

Pero existe el problema de ¿cómo encontrar los adecuados niveles de acumulación y distribución? Podríamos decir que este es el quid del asunto. No se puede distribuir toda la riqueza acumulada ya que entonces el circuito de creación y producción de excedentes se vería resentido, y por otro lado, tampoco no se puede pretender acumular todo el excedente y no distribuir porque se perdería el horizonte de lo importante del desarrollo que es el bienestar de la gente. Sin embargo, el énfasis se ha puesto en la acumulación pero que no genera el circuito de producción que debería en teoría impulsar la creación de riqueza, sino que se concentra en el enriquecimiento de un pequeño sector.

La institucionalidad del Estado en el Perú es débil, debido a su larga historia de rentismo y clientelaje, por lo tanto su incidencia en la corrección de las inequidades que genera el mercado es ineficiente y en algunos casos propende a que las mismas se produzcan, al poner por delante el llamado crecimiento económico que atropella lo que se encuentre en su camino, sin respetar las culturas y valores, las condiciones de vida y los intereses de los lugares donde se introduce, a este respecto se han generado conflictos en especial de la minería con las poblaciones cercanas y comunidades campesinas, exponiéndose el poder tras la concepción de que en nombre del crecimiento económico todo lo demás es accesorio e inclusive el Estado que suscribe esa posición inclina sus preferencias por la empresa creadora de bienestar en desmedro de los pobladores afectados.

Como ya hemos adelantado, aquí se verifica que las dimensiones políticas y culturales del desarrollo se contraponen al estructuralismo económico, trasladando el centro del crecimiento no en la economía por la economía sino que vincular el desarrollo con la libertad del ser humano en una situación de opresión que es la pobreza, pero no desde una función de tutelaje, sino dando las condiciones para que se incorpore a la sociedad como ciudadano y para eso el Estado debe garantizar este acceso mediante su propia institucionalización democrática, pero respetando las instituciones sociales y culturales ya que la economía no constituye una ley universal que debe aplicarse en el vacío, sino que interactúa con los valores, cultura e historia del medio donde pretende aplicarse.

Otra cuestión que trae consigo el economicismo, en aras del crecimiento económico y acumulación capitalista, es que su implementación y su proceso en pos de asegurar las condiciones de vida a las generaciones futuras, genera un costo humano presente, pero ese costo lo pagan los sectores empobrecidos que son los más expuestos pues no cuentan con servicios mínimos de subsistencia, padecen de falta de provisión de salud en toda su extensión, empleo, educación, justicia y seguridad, una crisis permanente aún en tiempos de bonanza económica. ¿Cuánto costo humano es permisible? es duro utilizar este termino pero es real y no puede voltearse la cara ante esta realidad, o acaso ¿Asegurar las condiciones de vida del presente no influye en el futuro?, no puede hablarse de futuro cuando el presente nos enrostra una situación de pobreza que pone en riesgo la viabilidad social y democrática.

De un enfoque de desarrollo que privilegia el capital físico y deja de lado el capital humano, evidentemente que el acceso a los bienes es para los que en el presente tienen la capacidad de acceder a los mismos, en cambio los sectores empobrecidos no tienen acceso suficiente para obtener productos para su propia subsistencia, en esta situación se manifiesta la exclusión económica y social.

El proceso de liberación de los pobres se enriquece en sí mismo y es lo que ahora se ha denominado el capital social ya que al actuar en búsqueda de su libertad y teniendo al Estado impulsando este proceso, se genera confianza, asociatividad, solidaridad y relaciones que en el contexto cultural peruano tienden a lo colectivo en el que subyacen redes que buscan su inserción con todas sus potencialidades incluso en una economía de mercado.

Pero, este capital social en el Perú surge sin participación del Estado e incluso contra el Estado cuando atenta contra los intereses de poblaciones en nombre del crecimiento económico, arrancando o reivindicando derechos que existen en la normativa legal pero que en la práctica son inexistentes y se manifiestan en redes sociales que subsisten en paralelo a una sociedad formal.

Un fenómeno socioeconómico cultural es la participación en el mercado de redes sociales como los confeccionistas de Gamarra, los fabricantes de calzado del Porvenir Trujillo, vendedores de insumos de calzado en Caquetá y otros que se basan en la solidaridad, confianza, asociatividad y valores que provienen de una cultura de trabajo, en que los integrantes básicamente pertenecen a sus pueblos de origen, que han logrado insertarse en el circuito económico con éxito a pesar de que las condiciones en que se desarrollaron no estaban diseñadas para su surgimiento.

Este dato que contradice la teoría neoclásica económica de la primacía del individuo en la economía de mercado, nace del acervo cultural peruano el cual es pluricultural, lo cual nos reta a redescubrir las enormes potencialidades inmersas en las diferentes culturas que se abren paso para no solo subsistir sino que ser una realidad latente de capital social y redes que pueden ser el camino para terminar con la exclusión y desigualdad de nuestro país, y así poder responder preguntas como: ¿Cuánta pobreza resiste la democracia? o ¿cuánto crecimiento económico espera la pobreza?.

En ese sentido la economía nos advierte sobre el comportamiento de la elasticidad de la pobreza y el coeficiente de Okun. En efecto, la elasticidad de la pobreza nos refleja la escasa sensibilidad de la pobreza para reducirse durante un periodo expansivo de la economía y la extrema sensibilidad para aumentar en un período recesivo como es en la crisis financiera mundial. Para Raúl Mauro la elasticidad pobreza-crecimiento ha aumentado y pasa a 0.62, es decir, que por cada punto de aumento en el PBI per cápita, es de esperar que el porcentaje de la pobreza se reduzca en 0.62 puntos. Este mismo autor considera que la pobreza aumenta más del 2% cuando aparece un periodo de recesión económica, lo poco avanzado en estos años en la reducción de la pobreza, logrados por un contexto de crecimiento económico vigoroso, podían ser diluidos por un sólo año de recesión económica. Por su parte, Jüergen Schuldt encuentra que la elasticidad arco es de -4.8 Es decir que, por cada punto porcentual que crece el Producto Interno Bruto, la pobreza se reduciría en casi medio punto.
Otro punto a analizar son los nexos entre el crecimiento económico, la creación de empleo y la pobreza. Solamente es posible reducir la pobreza si el crecimiento impacta tanto en la creación de nuevos empleos y en el mejoramiento de los ingresos de los existentes. Pero no todo el crecimiento se transforma en nuevos empleos o ingresos. El indicador que mide este grado de "conversión" se llama coeficiente de Okun. La profesora Cecilia Garavito de la PUCP, reporta un coeficiente de 0.08; podemos apreciar que el Perú es un país donde el crecimiento económico tiene un bajo impacto en la creación de empleos.
El problema del escaso impacto de la pobreza ante el crecimiento se debe a la poca sensibilidad del empleo ante este último. Sino se resuelve este problema veremos que el crecimiento no será una herramienta efectiva para resolver el problema de la pobreza en nuestro país. Cualquier proceso recesivo, originada por cambios en el contexto internacional ante la crisis financiera mundial, volverá a poner la situación crítica y estaremos donde comenzamos.
Consideramos que una medida concreta tiene que ver con promover una transformación de la estructura productiva de nuestro país. No podemos depender únicamente del crecimiento sobre la base de la minería o la especulación. Es necesario redistribuir las rentas que estas actividades generan para formar una base productiva manufacturera invirtiendo en capital humano masivo, de la mejor calidad.


Cuadro N° 1.-IDH. Posición y valores del Perú en los últimos años.

Año Informe No. de países Ranking Perú IDH Perú Año Estadísticas

2007-2008 177 87 0.773 2005 2006
177 82 0.767 2004
2005 177 79 0.762 2003
2004 177 85 0.752 2002
2003 175 82 0.752 2001
2002 173 82 0.747 2000
2001 165 73 0.743 1999
2000 174 80 0.737 1998

Fuente: PNUD Informes de Desarrollo Humano últimos años




BIBLIOGRAFIA

BALBI, Carmen Rosa.
( ) Mantención y redefinición de identidades culturales en el Perú. Presencia de la cultura andina amazónico en el marco del desarrollo.

DOWN, Douglas (editor)
(2002) Entender el capitalismo. Un análisis crítico de Karl Marx a Amartya sen. Ediciones bellaterra. Barcelona.

DURSTON, John.
(2002) El capital campesino en la gestión del desarrollo local. Diadas, equipos, puentes y escaleras. CEPAL. Santiago de Chile.

GRONDONA, Mariano
(1999) Hacía una teoría del desarrollo: las condiciones culturales del desarrollo económico. Ariel Planeta. Buenos Aires.

IGUIÑEZ Echevarria, Javier
(2003) Desarrollo, libertad y liberación, en Amartya Sen y Gustavo Gutierrez. Centro de Estudios y Publicaciones CEP. Lima.

SEN, Amartya
(2007) Primero la gente. Una mirada desde la ética del desarrollo a los principales problemas del mundo globalizado. Ediciones Deusto. Barcelona

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(1997) La desigualdad económica. Fondo de Cultura Económica FCE. México.

VALCARCEL, Marcel.
(2007) Desarrollo y desarrollo rural: enfoques y desarrollo. Cuaderno de trabajo N.º 3. Dpto. de Ciencias Sociales PUCP. Lima.

VALCARCEL, Marcel.
(2006) Aspectos teóricos del capital social y elementos para su uso en el análisis de la realidad. Consorcio de Investigaciones Económicas CIES.


Marco Flores Santana*.- Abogado Tributarista de la PUCP. Maestría de Ciencia Política con mención en Gestión Pública PUCP. Experiencia en Administración Pública (Sunat, SAT, MITINCI, asesor y funcionario de diferentes gobiernos locales y profesor de Gerencia Municipal.


Frank Sanabria Iparraguirre**.- Economista de la PUCP. Egresado de la Maestria de Ciencia Politica con mención en Gestión Pública y de la mención de Políticas Públicas y Sociedad Civil. Experiencia en la Administración Pública (Sunat y Ministerio de Trabajo).

Contacto: marcofloressantana@hotmail.com
www.marcofloressantana.blogspot.com

lunes, 23 de febrero de 2009

Nadie puede alegar su propia torpeza... o la vuelta a la demagogia

El título de esta entrada es un principio del Derecho Procesal, es decir que sí alguién comete un despropósito que pueda perjudicar el proceso o sembrar una nulidad para luego alegarla, no lo puede hacer.

Pero,la demagogia conceptualmente no ha tenido siempre una significación peyorativa, en la antigua Grecia el demagogo mas connotado era Pericles, es decir, lo que denotaba era la capacidad de oratoria y convencimiento. Sin embargo, la demagogía en nuestros tiempos se refiere a aquellos quienes exponen al público promesas, programas o acciones que saben que no se pueden llevar a cabo, y agregaría que también a aquellos que saben que pueden hacerse, pero que no la harían por cálculos politiqueros o de conveniencia.(Nótese que no uso el término político, sino "politiquero", ya que la política es una actividad de la mas noble que se mancilla cuando algunos se autonombran como políticos.

¿Y esto que tiene que ver con la Ciencia Política y la gestión pública?, en nuestro caso nos sirve para exponer el alcance de las palabras del Presidente García quién con tono enfático y decidido en el interior del país pidió u ordenó a los funcionarios públicos que ejecuten obras y después él mismo se iba a encargar de regularizar. Bueno, esto no se puede hacer y lo que hace el Presidente es instar a los funcionarios a violar la ley, que en cristiano es cometer un ilícito administrativo y penal. Es decir, les pide que pasen por encima del Consucode, Seace, Snip y otros mecanismos que en teoría garantiza la transparencia, la rentabilidad y el sostenimiento de las obras públicas, ¿esto no es demagogia?.

Adicionalmente, señalar que estos controles tienen como propósitos salvaguardar la eficiencia en el gasto, es decir hacer la mejor inversión con el dinero del erario nacional y minimizar la posibilidad de la corrupción, paradojicamente los dos males principales a los que está expuesto el gobierno actual.

¿No es una frescura? por decir lo menos, qué justamente el Presidente después de 2 años y medio de gobierno despotrique contra la burocracia lenta e ineficiente... ¿No ha hecho nada su gobierno por mejorar? ¿Y la reforma o modernización del Estado?, ¿la mentada meritocracia se aplica en el Perú?.

El problema que aqui se evidencia es que el gobierno, percibido como consciente de las corruptelas al interiror de la administración pública, no tiene legitimidad para implementar procedimientos que agilicen las ejecuciones de las obras sin que se sospeche de que faenones estarán tras bambalinas. Como ya se señaló anteriormente parece que el capital humano no es una fortaleza del sector dominante del Apra, por lo tanto solo podemos esperar la continuidad de los males de la administración pública: falta de gestión y corrupción.

Esta es la consecuencia del voto en contra, falta de legitimidad y por lo tanto de libertad de acción y maniobra.

En suma, vuelta a la demagogía o asoman razgos dictatoriales.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Crisis de la economía global. Y el Perú?

En el Perú predecir lo que pasará es un ejercicio que puede sonar a improvisación y es que pareciera que los propulsores de la Teoría de la Complejidad y la Realidad Emergente podrían saciarse de ejemplos en nuestro terruño. Famoso es el dicho de que "Los economistas se dedican a dos cosas: a predecir lo que nos depara la economía en el futuro y después explicar las razones por lo cual no sucedió lo que elos pronosticaron". Y lo que expongo me trae a colación las preguntas del hombre común ¿qué hacer ante la crisis? y la respuesta es ambivalente. Por un lado el ministro Carranza señala que la crisis no afectará al país, volviendo a la cháchara de que estamos "blindados" y por otro lado los analista de los bancos se contradicen mutuamente, unos pronostican que el dolar cerrar el año cerca a los S/. 3.00 y otros en S/. 3.29 y que la economía de todas maneras se contrae, bueno, eso es evidente. El pronóstico de crecimiento del año es del 6% aunque el FMI lo ha estimado en 3% y creemos que llegar a este último porcentaje sería una gran faena.

El desfase entre la situación financiera y la producción real de los EEUU es lo que se ha llamado una burbuja económica que ha estallado en las manos de Bush. Algunos estiman que para lograr que este efecto se atenúe se necesitan por lo menos algunos trillones de dolares, sí leyeron bien "trillones" crisis anunciada por muchos como George Soros, y ante esto ¿el Perú está blindado?

Veamos para reactivar la demanda interna se deben ver tres componentes: La demanda privada, inversión privada e inversión pública. El presidente García para activar la demanada privada nos dice "Cómprale al Perú". La inversión privada es el llamado a los inversionistas para que inviertan en nuestro país. Y la inversión pública se basa en la mayor inversión del Estado en infraestructura y gasto social(recuerden que Valdivieso lo quería recortar).

La paradoja de la economía es que mientras que el crecimiento macroeconómico del país era evidente, este flujo de riqueza se concentra en un sector minoritario, mientras que las grande mayorías no reciben ni perciben los beneficios, pero cuando se anuncia la crisis económica se ha optado por el mayor gasto social e inversión pública, es decir que los sectores desfavorecidos podrían dar gracias que haya crisis, ya que en "bonanza" no han sido favorecidos poe el "milagro peruano".

El cómprale al Perú es una buena intención para quienes no se han preocupado de fortalecer un mercado interno, lo que se ha agravado con la globalización que dirige su mirada al exterior (TLC con EEUU en crisis, lo cual significa una contracción de la demanda de ese país), es decir que la demanda interna es débil y lo que se propugna es una buena y sana intención. En cuanto a la inversión privada, esta se mueve por motivaciones de rentabilidad y las inversiones se dirigen mayormente a los royalties, los cuales generan poca mano de obra y concentran las riquezas que se generan, pero estos royalties tienden a bajar de precio debido a que se contrae la demanda mundial y por lo cual se produce menos, en suma el horizonte no es halagador.

Punto aparte merece la inversión pública y el gasto social. En cuanto a la inversión pública, esta tropieza con la falta de gestión de la administración pública para la ejecución presupuestaria. Aquí un dilema: El Estado Peruano en su conjunto (Gobiernos nacionales, OPDs, Gobiernos Regionales y Gobiernos Locales)trae consigo prácticas de corrupción que se evidencian a diario (la novela ade los petroaudios por ejemplo), cuya gran competidora es la ignorancia de la práctica administrativa, lo cual se comjuga en el peor de los escenarios: Falta de gestión y corrupción.

Lo antes dicho trae como consecuencia que se ejecute lo fácil y lo que reditúe en coimas, dejando de lado lo estratégico y lo complejo. La falta de gestión se evidencia en múltiples ejemplos, pero aquí nos referiremos a la implementación de programas sociales que no llegan como deberían a la población a la que se dirige, sino que existe filtración y corruptelas institucionalizadas como en los Clubes de Madres del vaso de Leche.

Para colofón citemos el caso de la falta de GNV para el desarrollo de las industrias, el sector automotriz y el domiciliario. El tercio excedente coprometido pra la exportación a Mexico ya no es un excedente, ya que sí se sigue en esa línea escasearía también para las termoeléctricas generadoras de energía eléctrica, salvo se cambie a la generación con diesel lo que llevaría a un incremento de las tárifas en mas de tres veces. se le ha dicho a las empresas que están cambiando al GNV que no se garantiza su abastecimiento.

Como vemos el futuro es incierto y nos dicen que estamos blindados. Por lo pronto, no endeudarse y ahorrar lo demás son cantos de sirena.

martes, 27 de enero de 2009

¿Campeones mundiales en crecimiento económico?

El Presidente García pregona, vocifera y expone que somos campeones en crecimiento económico en el mundo, pero este lauro no es inclusivo como su política económica. No lo celebran todos como lo celebrariamos si fueramos campeones de cualquier disciplina deportiva.

De las tres dimensiones de desarrollo: económico, político y cultural, en el Perú se ha privilegiado el que se basa exclusivamente en el económico estructuralista, en desmedro del político que proclama el institucionalismo y el cultural que recoge los valores, acervo cultural, formas de ver el mundo lo que constituye quizás lo mas valioso de cada nación. Crecemos si, pero, ¿cual es la utilidad para una mayoría que se mantiene ajena a los beneficios de ese crecimiento?.

El Banco Mundial ha publicado el Informe 2007 - 2008 sobre el Índice de Desarrollo Humano IDH y a pesar del tan mentado crecimiento económico la desigualdad ha crecido, la pobreza persiste lo cual muestra una ineficiencia distribuitiva de campeonato.

Ante la pregunta ¿Qué hubiera pasado sí hubiera ganado Lourdes Flores? se responde con ironía que "el gobierno no hubiera sido tan de derecha", y eso que la candidata del PPC o Unidad Nacional representa de dicho y hecho a la derecha peuana. En este país con fervorosas promesas de no schock y no TLC, para hacer todo lo contrario no parecen tan graves los despropósitos e inconsistencias.

Preguntamos, ¿Cuando los pobres podrán clasificar a la segunda fase de la distribución? Quizás cuando se ponga el acento en la primacia del desarrolo político institucional y cultural, fuente de la construcción de capital social y redes, que se han manifestado en nuestro país a pesar del modelo económicista que propuga el individualismo, ese que está agonizando en el gigante del norte.

Mientras tanto, Presidente García, el mentado campeonato mundial no lo celebramos todos, nos sabe a un campeonato mundial de Polo o Hockey sobre hielo.

¿Es esto lo mejor que se puede hacer?

viernes, 16 de enero de 2009

¿Mas Estado o menos Estado?

Esta discusión se ha manifestado desde dos trincheras opuestas: el liberalismo y el comunismo. Como sabemos en estos últimos tiempos la ideología liberal que propugna la primacía del mercado es la que ha prevalecido y se ha pretendido de parte de los mentores de la teoría neoclásica de la economía que este modelo se replique en todos los países como una receta libre de anacronismos y facilmente adaptable a cualquier realidad.

¿Qué significa el Estado en el Perú? Desde que se plantea que debe reformarse, o modernizarse según otros, nos evidencia que su funcionamiento no responde a las expectativas de los ciudadanos, en este contexto ¿Mas Estado o menos Estado?, antes de ver cuanto ams o cuanto menos, debemos reflexionar sobre la "calidad" del Estado peruano. Este es uno que está muy lejos de los sectores con mas demandas de servicios básicos y de derechos ciudadanos, es una lejanía no solo geográfica sino que también de respuesta. ¿Acaso alguién no ha tenido una mala experiencia en su relación con la administración pública?.

Tenemos un Estado paquidérmico con trámites engorrosos que no facilita la rapidez que requiere el mundo actual, pero lo que es peor es que no sirve a todos por igual, además de su consabida ineficiencia, es que hay quienes obtienen soluciones incluso extra lege, son los que un autor brasilero llamó "Los medallones" esos que están por encima de la ley y que representan el dicho "A mis amigos todo, a mis enemigos la ley".

Otro punto importante es la calidad del personal de la administración pública, los llamados "nombrados", quienes han visto pasar diferentes administraciones con diferentes estilos y que se han contagiado del caracter patrimonial del puesto de trabajo, salvo excepciones que no son la mayoría, personal que ingresó no por concurso de méritos, sino por la permanencia la que obtuvieron por oportunidad, partidarismo, etc. Este personal no está capacitado para llevar a cabo un cambio necesario, debido a una falta de política de capacitación y en el aspecto personal por lo exiguo de sus remuneraciones, a veces son vistos como pesados lastres y se les ignora contratándose mas personal que puedan llevar a cabo con eficiencia" las funciones del Estado, pero también ocurre que no se realiza mediante concurso público, sino que se repiten los vicios señalados.

Mas Estado ineficiente, no. Menos Estado tampoco, porque ya se ha demostrado hasta el cansancio que el Estado mínimo no funciona y crea inequidades no deseadas. Lo que necesitamos es un Estado eficiente, pero no solo es un problema de soluciones técnicas, sino que se requiere un enfoque de que es realmente lo importante, volver a la razón fundacional del Estado y para eso debe partirse por la sociedad y para eso el rol de los partidos políticos y la sociedad civil es fundamental para que nuestro viejo Estado sea promotor del desarrollo del país, en ese sentido claro que se necesita mas Estado, pero mucho mas eficiente.

Para concluir, antes de escribir pensaba "No sé si mas Estado o menos Estado, lo que si es verdad es que no me gusta el Estado en que estamos"

Marco Flores Santana

martes, 6 de enero de 2009

PTAR Taboada. ¿Algún día planificaremos en el Perú?

Lima es el reflejo de la falta de planificación del Estado. Es un contrasentido en un país con un marcado centralismo que en Lima donde se toma las decisiones tenga problemas de saneamiento. El problema del conflicto suscitado con los pobladores de San Miguel (Colector Costanera), La Perla y Ventanilla (Colector Taboada) es una muestra de lo que puede pasar en todo orden.

Lima desde la década de los sesentas empieza un crecimiento exponencial debido a las migraciones, fenómeno para el cual no estuvo preparado ni en infraestructura y menos aún en lo social. Sin embargo este crecimiento marcado por el surgimiento de lo que se llamó por el gobierno militar “Pueblos Jóvenes” crea una demanda de servicios agua, desagüe, luz, etc. Con el transcurrir de los años en forma lenta se ha ido dando cobertura de los servicios de saneamiento, pero también en forma desordenada, el crecimiento de la población crea el problema de que la producción, por decirlo de alguna forma, de aguas residuales por el uso doméstico, comercial e industrial, debe disponerse de tal manera que no afecte la salud ni el medio ambiente.

La disposición de las aguas servidas en una ciudad que vivió de espaldas al mar, tuvo como lógica derivarlas hacia éste, sin ningún tipo de tratamiento previo. Uno de estos colectores es el de San Miguel llamado Costanera el que debido a su antigüedad colapso rompiéndose las tuberías y generando un olor pestilente, profusión de roedores, insectos y aves carroñeras, esta situación también llamó la atención sobre la contaminación del litoral de San Miguel. Y como es obvio la protesta de los vecinos no se hizo esperar, hechos que llamaron la atención de los medios de comunicación.

El Ministro de Vivienda y Saneamiento en el mismo lugar del colapso en San Miguel planteo la solución de dos problemas, uno es reparar las tuberías que han colapsado y la colocación de un respiradero para que atenúe los olores en la zona mediante la contratación de la empresa Graña & Montero. No obstante la demanda de los pobladores es que se cierre este colector y que se derive hacía otra zona.

El Municipio de San Miguel mediante ordenanza municipal incorpora a su Régimen de Aplicación de Sanciones como infracción la de contaminar el mar la que es pasible de multa. Acto seguido se le aplica la multa ascendente a 100 UIT por cada mes que se contamine el mar S/. 350,000.00 a Sedapal, esta sanción pecuniaria se encuentra en discusión judicial.

En febrero del 2008 se abre el Colector ubicado en la Perla – Callao, dicho colector fue construido hace 18 años y no funcionó por disposición de la Capitanía de Puertos del Callao. El años pasados se quiso poner en funcionamiento por lo que se emitieron dos resoluciones judiciales del año 2006, que dispusieron la prohibición de que se use el colector hasta que no se construya al menos en una primera etapa una planta de tratamiento de las aguas servidas cuyo costo aproximado es de US$ 300’000,000. Este hecho genera también protestas de los pobladores de La Perla conjuntamente con el Alcalde de dicho distrito, la exigencia es el cierre del colector en el plazo de 48 horas en cumplimiento de lo dispuesto por el Poder Judicial.

El Ministerio de Vivienda y Saneamiento propone una compensación a los pobladores de La Perla, con el respaldo y aprobación del Gobierno regional del Callao, ascendente a S/. 100.00, en bonos monto que después sería incrementado, dicha compensación no fue aceptada, pero expuso el reconocimiento del daño que se ocasionaba.

Se realiza una reunión con las partes afectadas, los gobiernos locales, el Gobierno Regional del Callao, Sedapal y el Ministerio de Vivienda y Saneamiento, como resultado se llegó a firmar un acta por los concurrentes menos el Alcalde de La Perla quién abandonó intempestivamente la reunión.

El Ministerio de Vivienda y Saneamiento ante la emergencia propone tres etapas de solución: La primera etapa se dirige a reparar las tuberías que han colapsado; la segunda etapa comprende el estudio de batimetría para llevar las aguas servidas hacía una zona del mar en la que las corrientes marinas la lleven mar adentro y se atenúe la contaminación y la tercera etapa es la puesta en funcionamiento de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales - PTAR Taboada, que permitiría tratar las aguas residuales antes de evacuarlas al mar cuya primera etapa estará lista en el año 2010.(Proyecto que data de 1998)

En abril del 2008 se pone en funcionamiento el colector de aguas servidas de Taboada (la tubería construida de lo que será el PTAR Taboada, no comprende el tratamiento de las aguas servidas) ante la negativa de la Municipalidad de la Perla a permitir el funcionamiento del colector ubicado en ese distrito, lugar donde se construirá la planta de tratamiento y disposición de aguas servidas, ubicado en Ventanilla Callao, ante esta situación el Frente de Defensa de Ventanilla organiza una movilización y bloqueo de la Av. Nestor Gambetta produciendo enfrentamientos con las fuerzas del orden.

El 15 de mayo el Consejo Nacional del Ambiente CONAM declara en emergencia ambiental el Colector de Taboada por el término de 90 días debido al impacto negativo en el mar y en la zonas cercanas al colector en cuestión.

Hasta diciembre del 2008 Pro Inversión está a la espera de los informes de la Contraloría General de la República y del Ministerio de Economía y Finanzas – MEF a efectos de iniciar el proceso de otorgamiento de la buena pro para la construcción, operación y mantenimiento de la planta de aguas residuales de Taboada PTAR Taboada, la que demandará una inversión de 336 millones de dólares aproximadamente.

Como se ha expuesto el problema de la disposición de aguas servidas ha creado problemas en los tres distritos en los cuales Sedapal ha dispuesto se proceda a la emisión hacía el mar: San Miguel (Costanero), La Perla y Ventanilla (Taboada).

¿Esto no se pudo prevenir?

domingo, 28 de septiembre de 2008

Globalización, Estado, Partidos Políticos y Ciudadanía

La globalización que impera en la actualidad evidentemente tiene efectos en la esfera de lo político. Los cambios y la capacidad de enfrentarlos debería ser una constante en especial en la acción política cuyo objeto es dinámico a la vez multidimensional. Lo que se plantea es que las condiciones aparejadas por la globalización ha debilitado la acción política de los diferentes actores, tanto por la debilidad del mismo Estado, como por los cambios que limita su soberanía. Este mismo efecto se reproduce en los partidos políticos y replantea la noción de ciudadanía.

La democratización de los estados latinoamericanos coincidió con el desmantelamiento del Estado desarrollista, sistema que se implementó y que no generó una ruptura con el modelo oligárquico, sino que convive con el, en ese sentido, la relación del Estado, los partidos públicos y una nueva dimensión de la ciudadanía.

La situación descrita generó el clientelaje, en el cual el estado es capturado por las clases dominantes, mediante dos tipos de partidos políticos oligárquico y patrimonialista, lo cual genera inevitablemente una mayor exclusión, que convive con la eclosión de movimientos populares y el surgimiento de partidos políticos obreros y clasistas que no se articularon y devino en la falta de gobernabilidad, este problema que se fue embalsando se refleja en la baja ciudadanía y la falta de representatividad de los partidos políticos que no han contribuido a la solución de problemas.

En Latinoamérica la aplicación del Consenso de Washington que implementa medidas de corte neoliberal, la liberalización de la economía, la privatización de empresas públicas, la desregulación, etc. en sustitución de los modelos desarrollistas, planificadores o estatistas, propugnó la reducción del Estado para que el mercado asigne eficientemente los recursos, se tradujo en una mayor brecha en términos económicos y acentúo la exclusión en la región y la desigualdad.

El viraje de la economía bajo el sustento de un Estado ineficiente y mal empresario, bajo visiones tecnocráticas y de eficiencia bajo el modelo de la actividad privada y el management dieron sustento al relajamiento, por ejemplo, de derechos laborales creando una situación de desprotección.

En la actualidad los partidos políticos no gozan de gran representación y popularidad, no son concebidos como canales por los cuales los ciudadanos pueden hacer que sus demandas se posicionen en la agenda, por lo cual no se espera soluciones que puedan surgir de ellos y consecuentemente, no son advertidos como un mecanismo de representación y menos aún, de solución. Aunado a la sensación de ser una especie de clase que se aprovecha de su posición para beneficiarse del Estado o lograr pactos, que responden a una lógica patrimonialista de la cosa publica.

Encontramos en Latinoamérica tres formas que caracterizan los partidos políticos, el sistema de partidos, partidos sin sistema y políticos sin partido, evidentemente que allí donde no exista un sistema de partidos fuerte, los cambios que se quieran implementar y sobretodo aquellos que vienen de afuera son aplicados como completa extrapolación de recetas sin tomar en cuenta las características particulares de cada nación.

En este contexto la política como acción que busca la conducción de la sociedad, desde una visión ideológica con mayor o menor multiplicidad, debe en primer lugar, reparar en las condiciones o características de las demandas públicas y en segundo lugar, sí sus planteamientos reconocen un entorno cambiante y el desfase de este con las nuevas prácticas o formas de ciudadanía.

El enfoque de tres dimensiones de acción de los partidos políticos de la época moderna, la instrumental que trata la satisfacción de intereses o reivindicativa, la del proyecto o ideología y la profesional o técnica, se han dejado de lado las dos primeras y subsiste o ha tomado mayor preponderancia la dimensión técnica o profesional y es en esta dimensión que imperan los partidos políticos, es así que esta reducción genera una percepción de la actuación de estos desligados de las demandas sociales y de representación.

Los partidos políticos ante el embate de la globalización, la desaparición del Estado a causa de una profunda crisis económica y su minimización y la mayor importancia que han tomado los medios de comunicación, deben reparar en las nuevas condiciones en las que tiene que desarrollarse y no centrar sus esperanzas en la posibilidad pendular en la variación del tamaño del Estado, debido a su identificación con el en la pugna por el poder.

La identificación del Estado y la sociedad por parte de los partidos políticos trajo como consecuencia la formación de partidos populistas y clasistas que tuvieron que enfrentar al ejercito que atacó a las organizaciones políticas, en un intento de destruirlos y desmovilizarlos lo cual no lo logró.

La resistencia a dejar de tomar de referencia al Estado, la globalización que plantea ya no la mirada solo hacía adentro, genera que se tenga una nueva visión y redefinición del papel que debe desempeñarse, ante lo cual los partidos políticos deben plasmar sus acciones en la sociedad, ya que toman mayor importancia las demandas sociales, equidad, inclusión, derechos humanos, etc.

Es así que los partidos políticos deben dirigir su mirada hacía la construcción de ciudadanía, reconocer una institucionalización mas dinámica, tener un función mas representativa e ir de un Estado mínimo a uno que incentive la mayor participación, control y transparencia.

La antigua centralidad de la política en la discusión de los problemas que aquejaban a la sociedad desde la perspectiva pública ha virado hacía una centralidad mas abstracta, pero que los sectores en boga, como el economicismo, pragmatismo y la tecnocracia no han podido responder, esto plantea a los partidos políticos la articulación de sus objetivos dentro de una perspectiva diferente lo cual exige su readecuación.

Es así que las divisiones sociales o económicas en esta época globalizada, han generado mayores fraccionamientos que no son plenamente representados por los partidos, es mas son tan diversos que pueden ser inclusive transversales a varias organizaciones, así como la eclosión de nuevos problemas y conflictos pero que tienen nuevas dimensiones.

Al entrar los partidos políticos en crisis, esto se refleja en la consolidación democrática y las nuevas modalidades de articulación social que ya no se agrupan en clases o ideologías, sino el fenómeno de redes sobre temas impuestos por corrientes de opinión que se discuten en los medios de comunicación.

El nuevo actor social llamado “opinión pública” no depende de los partidos políticos, sino de nuevas organizaciones o redes que van desde demandas culturales, derechos humanos, y otros que se materializan en la agenda pública y por lo cual se vuelven predominante los medios de comunicación, encuestas y las tecnologías de la información.

Los partidos políticos al virar su mirada del Estado a la sociedad tiene que relacionarse con un nuevo tipo de ciudadanía que se ha configurado en opinión pública, lo cual genera dificultades no menores en cuanto a la posibilidad de representación, ya que se hace mas difícil que se planteen visiones deseables de la sociedad, por lo tanto, las nuevas ideas, propuestas y tendencias son difíciles de representar aún para otro tipos de organizaciones que han pretendido copar los nuevos espacios que empiezan a emerger.

La idea de los partidos que se basaba mas en los problemas inmediatos de la gente dejando de lado, proyectos o formas de pensar el futuro y tratar de lograr su construcción y no se ha generado la confrontación de las ideas y el debate que enriquecen las propuestas, lo cual se hace evidente al llegar a situaciones que las demandas no son intra estatales sino que colisiona con la realidad que trasciende el mismo Estado.

Esta falta de propuestas y de debate genera mayor desconfianza y sitúa a los partidos en la visión de la población como organizaciones desvinculadas y con objetivos ajenos e inadecuados a la nueva situación planteada por la intrusión de la globalización.

Pero, es de reconocer que no puede plantearse la desaparición de los partidos políticos, con lo cual su espacio podría ser tomado por una tecnocracia profesionalizada que quizás cometa excesos económicos y que no desarrolle ejercicios democráticos acentuando la exclusión social.

El papel de la televisión en la formación de opinión pública o como medio para la fijación de la agenda pública, pone en aprietos la estructura de los partidos políticos, los cuales no han estado preparados para esta nueva realidad que impone una mejor comprensión de sus objetivos y como plasmarlos o peor aún ponerlos en la agenda pública, hecho que los subordina a los medios de comunicación, lo cual transfiere la decisión de que es lo importante y sobre esos temas se llega a una priorización de lo importante, en este estado de las cosas, debe plantearse un rescate de lo importante mediante acciones que se logre la preeminencia de los objetivos realmente importantes antes que la decisión arbitraria o quizás sensacionalista de los medios de comunicación.

Sin embargo, puede verse que los partidos políticos han sobrevivido a los cambios, sí bien puede discutirse su falta de adaptabilidad a los cambios, sea por su falta de claridad de objetivos, o su divorcio de las demandas sociales, estos son indispensables junto con el Estado y la sociedad civil puedan generar espacios democráticos y no caer en opciones pseudos tecnocráticas y mediáticas que no responden a las demandas de los diferentes sectores y que generan mayor exclusión social y cultural.

La caída de la falta de institucionalización de los partidos políticos así como su desmasificación, ha traído como consecuencia, efectos no queridos desde la perspectiva de lo que podemos llamar el rescate de los partidos como un factor importante en la democratización de Latinoamérica.

Se produce un estrechamiento de las opciones políticas al desinstitucionalizarse la representación, desmasificarse y la visión de la verticalización de la relación entre los partidos y la sociedad, ante esto se puede plantear que se estaría banalizando los objetivos sociales.

Dicho lo anterior no puede plantearse un solución univoca que involucre solo a los partidos políticos, sino que debe reconocer los retos planteados por la nueva realidad y recrearse con una nueva visión del Estado y organizaciones sociales con cierta independencia, esta es una relación que debe hacer frente o buscar la forma de responder en forma dinámica los retos que plantean las nuevas condiciones de la globalización y desde su principal fuerza el debate o la exposición de las ideas en confrontación con otras que puedan enriquecer las perspectivas de una sociedad deseable y posible que atraiga a las diversas organizaciones o redes de opinión, esto no significa ceder a las formas que nos impone la globalización, sino que desde una nueva visión posicionarse en una especie de “agenda pública importante”.

Es preciso señalar que, los partidos políticos son importantes para el desarrollo democrático y existe la percepción en la sociedad de que son imprescindibles a pesar de la pésima percepción de sus actuaciones, a estos efectos se requiere la desvinculación de liderazgos personalizados y un ejercicio democrático al interior de los mismos que mejore su organización y estructura, y un desarrollo de sus programas e ideologías que respondan a la nueva realidad y generen adhesión en la sociedad, y que no se produzca una situación estática o lo que se conoce como “fugas” ante problemas que no son de fácil comprensión y solución.

Asimismo, la profesionalización de la política es necesaria y debe atraer a las personas como un medio de ascenso social y de reconocimiento de capacidades, esto es coherente con la realidad que plantea la globalización que plantea retos a los partidos políticos.

De no llegarse a generar capacidad de respuesta, quedaríamos a merced de una mayor exclusión y la generación de una nueva elite que se reflejaría en nuevas prácticas oligárquicas.

Globalización y una nueva visión de ciudadanía

El desempeño de los estados latinoamericanos, en los cuales se ha pasado de modelos oligárquicos, desarrollistas o de planificación central, han marcado, como se ha señalado antes, una relación Estado, organizaciones políticas y organizaciones sociales con posiciones de clase e ideologías de confrontación, en este contexto tenemos que en la región se observa situaciones de exclusión, marcada desigualdad y baja ciudadanía.

La articulación de los intereses sociales responde a una mayor demanda de los llamados derechos civiles, políticos y los llamados derechos de tercera generación: económicos, sociales y culturales.

Cabe preguntarse, ¿Cuánta ciudadanía requiere la democracia? Y nos lleva a preguntarnos también sí la democracia es una consecuencia del modelo capitalista, advirtiéndose que la ciudadanía se ha ido conquistando mediante luchas de clases de los diferentes actores sociales. A este respecto también cabe otra pregunta importante ¿Cuánta desigualdad o exclusión soporta la democracia?, preguntas que son cruciales y que plantean serias advertencias sobre el destino del modelo de no llegar a una situación mas equitativa e inclusiva.

La diferencia ante la ley marcan una especie de clases o de individuos que se encuentran por encima de ella, otros a los cuales se les aplican en sus aspectos de control y no de derechos.

La transición de estos modelos al modelo neoliberal se da en condiciones dispares y que no tienen nada que ver con posiciones ideológicas que hayan propugnado su aplicación, sino que estos son sustentados ante el fracaso del Estado y el descrédito de los partidos políticos que llevó a plantearse la adopción de políticas de mercado, pero desde afuera y no como un planteamiento que deviene de un debate de opciones a implementarse.

Es así que ante la emergencia de las economías de la región y la existencia de una realidad que es la globalización, se optó por la implementación de economías globalizadas, que se basaban en las bondades del mercado y el capital, pero que trascienden al Estado y cuestionan en alguna forma su soberanía.

Desde la óptica de la construcción de la democracia es importante resaltar que la ciudadanía constituye un elemento esencial que tiene que se relaciona con los objetivos de los partidos políticos, en cuanto a su contenido, la objetivización de los derechos, la socialización, el carácter inclusivo de los mismos, la participación en aspectos relacionados al bien común.

La ciudadanía que contiene todo el cúmulo de libertades, derechos, desarrollo como persona, derechos civiles y humanos, y por otro lado a la participación y la posibilidad de ser elegido para cargos políticos o públicos, trasciende lo planteado por la economía de mercado, el cual se sustenta en una motivación egoísta de la minimización de costos y un mero maximizador de beneficios, lo cual genera un individualismo que se contrapone en extremo a la idea que plasmaron los republicanos de la ciudadanía.

La construcción de la ciudadanía en un contexto en que la globalización y la era moderna ha recreado de manera diferente ya que se plantea que existen derechos inalienables como los son los derechos económicos y políticos, pero dada la nueva conformación planteada, puede plantearse como inalienables también los derechos económicos, sociales y culturales, es decir que estos derechos tratan de asegurar una situación de bienestar que toma relevancia.

El binomio democracia y economía de mercado ha generado una visión positiva de un paradigma, pero el contenido de los mismos debe darse dentro de la democracia y el efectivo ejercicio de la ciudadanía y no la sumisión al mercado como fin en si mismo, sin que debe subordinarse a objetivos de convivencia social que es uno de los objetivos de la existencia del Estado.

Otro paradigma es el macroeconómico que incide en un aspecto que es el económico y el divorcio con las situaciones que trascienden estas cifras y que se considera como la única opción lo cual constituye un derecho sin política, esto se genera por la convivencia de la política con el mercado y la democracia.

La difusión política global plantea que cosa “es lo correcto” y los estados son sometidos a la fiscalización global, aunado a la disolución de sus fronteras y la creciente vulneración de las economías nacionales, es decir que estamos ante planteamientos que trascienden al territorio mismo de administración del Estado y que se encuentra supeditado a decisiones externas y en forma dramática a la consulta de sus actividades en el plano económico y financiero, esto trae la debilidad del estado – nación y una mayor diversidad y diferenciación social.

Predomina una forma de participación a través del consumo, pero la capacidad de este consumo no es igual para todos, esto genera desigualdad sí es que no se toma en consideración la reorientación y la calidad del consumo, es decir hay que vincular la ciudadanía y el consumo, mediante el acceso a un variada y vasta oferta con acceso a la información para no generar asimetrías en la información y generar una elección no informada, una real implementación de controles de calidad y la participación efectiva de la sociedad en la decisiones materiales simbólicas.

Surgen los recursos simbólicos, como la participación, el acceso a la información y la posibilidad de participar en la comunicación, esto generan las llamadas redes que se ocupan de temas tan diverso y en algunos caso fragmentados, lo cual se refleja en la diversidad de las mismas. El desigual acceso a estos recursos ocasionan una nueva forma de exclusión y es el contenido de la nueva ciudadanía, por lo que es necesario ver la forma de lograr su acceso.

Lograr que todos los sectores logren acceder a los recursos de comunicación y a logra contactarse con las redes que se forman en torno a temas que no necesariamente tienen que ver con lo que antes se consideraba lo importante en la política, sino que, se generan en forma dinámica y toman los mas diversos intereses, implementándose formas de llevar estos recursos comunicativos, como por ejemplo la experiencia en el Perú de los telecentros, es decir el acceso masificado de las tecnologías de la comunicación.

Implantar mecanismos de “pertenencia” para evitar la exclusión y afirmar una nueva ciudadanía con acceso a información y a recursos tecnológicos que faciliten formar parte de los circuitos de comunicación para el intercambio cultural, plantea repensar un nuevo pacto social que lleve a los actores a reconocer la diversidad de derechos demandados.

La globalización debilita la noción de ciudadanía en cuanto ejercicio al estilo republicano, pero adquiere una nueva dimensión al incluir mecanismos sociales, que traten sobre las igualdades y diferencias, es decir, la diferencia en cuanto se debe reconocer ciertas características sociales y culturales que no puede ser tratada en forma estándar, ya que debe reconocerse la heterogeneidad y por otro lado, igualdad de tal
.manera que no se generen prácticas de exclusión.

Advertimos entonces la existencia de un hiper ciudadano, que requiere un mayor reconocimiento de nuevos aspectos que conforman su “ciudadanía”. El ciudadano, como aquel que puede ejercer el pleno ejercicio de sus derechos y cumplir sus deberes.

La importancia de la pertenencia, de formar parte de una nueva forma de agrupación que trasciende la comunicación tradicional, ha generado el predominio de las Tecnología de la Información y Comunicación TIC, cabe preguntarse sí esto es positivo, desde nuestro punto de vista son herramientas y que lo esencial está en su contenido, es decir puede servir para la mejor transmisión de valores, identidades y otros aspectos que se perciben como deseados, pero también puede transmitir aspectos negativos.

Sin embargo, debe reconocerse que la falta de acceso a estos mecanismos, dada su importancia en la decisión y formación de la “opinión pública” no debería darse, ya que genera una forma de exclusión, a pesar de que se considere por algunos como la banalización de la agenda pública.


El acceso a los derechos, aquellos llamados de primera, segunda y tercera generación deben procurarse y condiciona una nueva reconfiguración de la actividad política, alejada de la relación Estado – polis.

Ante esto se ha planteado una globalización desde abajo que sea alternativa de una globalización desde arriba que es propugnada por intereses transnacionales y que se basan en el pragmatismo y una aparente tecnocracia.

La variación de la identidad y la cultura responde a los cambios de la globalización que introduce un modelo neo liberal, debe ser contrapuesta a una relación de actores sociales o una sociedad civil global, que considere los aspectos importantes que no desnaturalicen la ciudadanía, sino que le den un mayor contenido y que propenda a la equidad y la inclusión como objetivos del Estado.

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